29 ene 2008

Erase una vez un Pirata

En parte era como todos los piratas: Melena negra y rizada al viento, bonita barba descuidada, ojos inteligentes y oscuros, y por supuesto parche en el ojo.

No era tonto, el parche era solo una excusa para no mirar lo que no le gustaba o lo que le dolía. Se hacía el tuerto siempre que le interesaba.

Cuando el sol se ponía en el horizonte y el mar daba tregua a su barco, bajaba a su camarote en la bodega y se deshacía del parche, del gorro y hasta de la pata de palo.
¿Era un pirata? ¿O solo era un disfraz?

Todo ocurrió un día lejano, cuando aún era un buen hombre, cayó al agua por accidente en una tarde de tormenta, se hundió rápidamente mientras aleteaba piernas y brazos sin remedio. Y al llegar al fondo una despiadada morena le asalto por sorpresa desde su guarida y de un bocado le arrancó el corazón.

Se sintió morir. Vio como su sangre coagulaba delante de sus ojos estupefactos y como la marea la mecía en hilillos que salían de su pecho. Miró arriba y con largos y seguros impulsos de sus manos y pies alcanzó la superficie. Su cabeza emergió pero ya no era el mismo. Un dulce hombre sin corazón no puede tener la misma mirada. La tristeza, la dureza, el frío del alma, dejaría marcas en su cara y en sus pupilas que nunca desaparecerían.

Nadó sin descanso, sin gesto alguno de flaqueza hasta que encontró un barco en ruinas anclado en una playa de piedras y arena fangosa.

Desde entonces cada día sale a navegar para piratear de puerto en puerto, de isla en isla.
Es un pirata, pero bueno. Si acaso solo saquea lo que adolece: la felicidad de los otros, la magia de las magas, la alegría de los perros y el calor de las familias.

Sin esas cosas el pobre pirata se hace un gurruño en su silla, bebe ron en vaso grande y se dedica a mirar triste y nostálgico a los seres del mar por su ojo de buey. Envidia a las gaviotas con sus grandes alas por que el pirata bueno es prisionero de su propio disfraz, de su propio barco de palo.
Sin sus botines, sin sus tesoros, en épocas de escasez de amor en el mundo, se encierra en su camarote, lee una y otra vez los mismos libros, recitaba una y otra vez los mismos poemas. Y lloraba en silencio su ira por no saber quemar en la caldera ese disfraz de pirata que tanto maldice cada noche.

Pero de nuevo, cuando el día despuntaba en su negro mar, se vuelve a poner sin remedio su uniforme de pirata, pone su cara de malo, da su perfil con parche a lo que no quiere ver y sube a cubierta dispuesto a partir de nuevo en busca de nuevos tesoros que saquear.

27 ene 2008

Ya no te espero

Mi cabeza pesa un quintal. Se me cayó y quedó colgando del cuello hacía abajo, así, como muerta. No puedo levantarla, aunque ni siquiera lo he intentado. Y es que la apatía me sorbió con pajita y me dejo seca de ánimo.

Ahora lo veo todo del revés, mis ojos bocabajo miran sin ganas el mundo y no entienden nada. Se borraron los últimos detalles de éxtasis como por arte de magia negra. Y es que los pensamientos se me agolparon en el fondo de este tarro sin vida que tengo por cabeza. Ya no hay corriente eléctrica, la información no fluye y mi química reposa como posos de café en un puchero de agua sucia.

No moriré, lo sé. No será eterno, lo sé.

Acabará siendo solo un poco de tortícolis que se curará con una buena borrachera entre amigos y un polvo cualquiera para olvidar.

Pero mientras llega ese momento en que la apatía vomite la alegría que me robó siento el vacío de mi mirada, la flaccidez de mi cara y el frío que se pegó a mi piel.

Ni siquiera puedo llorar porque las lágrimas se congelarían como pequeños cubitos de hielo. Ni siquiera tengo fuerzas para echar de menos esa perfecta noche de sexo y pasión que nunca llegamos a tener.

Ya no te espero.

25 ene 2008

Testón, un cabezón dulce e inocente


Testón, un pequeño cabezón con nervioso y largo rabo salió sin saber por qué de su guarida donde dulcemente vivía con millones de hermanos igual de cabezones e inocentes que él.

En un palpitar bombeante fue despedido por un túnel que desconocía. Le acompañaba un buen puñado de sus parientes. A algunos los conocía por su nombre, a otros ni siquiera recordaba haberlos visto nunca. En su pequeña mente de cabezón le vinieron a la frente dos palabras "Montaña Rusa". No sabía que significaba pero de alguna manera parecía describir los que estaba viviendo en esos momentos.

Tras un viaje rápido y atropellado llega al final del pasadizo hasta una caverna rosada y cálida. Cae de bruces desparramado contra la pared tubular. Nota su untuosidad, la agradable temperatura, la rugosidad de la superficie que le hace cosquillas en su cabezón sensible y tierno. Otra vez siente un impulso natural que no sabe de donde le nace y empieza a reptar con desenfreno. Mira atrás y ve como una jauría de millones de cabezones le siguen con ansia competitiva.

Testón afina su testa buscando una forma más aerodinámica y empieza a coletear como nunca pensó que pudiera hacerlo. Necesita llegar el primero. “Ganar” palabra que palpita en su ser y que le hace no sentir el cansancio ni el miedo a lo desconocido.

Llega a un pedúnculo rosado también, dulce y tierno, que se mueve insinuante, oscilante y que abre y cierra una pequeña abertura de forma irresistiblemente atractiva. Sube a él y entra de lleno. Sabe que lo conseguirá, siente que sigue siendo el primero, que puede ser el campeón.

El acceso da a una cueva oscura, muy oscura que palpita como con vida propia con paredes peligrosamente inundadas de algo que no acaba de entender. Otras dos palabras desconocidas nacen “Arenas movedizas”. Necesita seguir avanzando pero las fuerzas se le van quedando atrás a medida que el terreno fangoso le pone mas trampas, mas dificultades a su objetivo de llegar a esa meta que ni siquiera ve.

Su enorme, suave e inocente cabezón topa con algo, lo explora, lo rodea. Es redondo, delicado, con superficie lisa y fina. "Debe haber algún lugar por donde entrar, ¡debe haberlo!"

Desespera, no le quedan fuerzas. Mira un momento atrás y en la negrura cree ver los ya cadáveres de los que no consiguieron superar el fango, mientras con movimientos espasmódicos apurar sus últimos halos de vida.
No quiere morir ahora que por fin llegó, ahora que por fin sabe a que venia, ahora que descubre el sentido de su existencia. Se arrastra en círculos alrededor de esa preciosa esfera.

En unos segundos su cabeza deja de moverse mientras su colita cesa su vibrar lentamente. No puede creerlo pero es el fin. "¿No lo consigo? ¡No puedo creerlo!" Una última palabra parpadea en su mente de cabezón dulce e inocente, “Vida”, justo antes de morir en el intento.

12 ene 2008

Porque se tu me quisesses

Porque se tu me quisesses

eu saberia que a vida me oferecia um presente.


Cada vez que passo pela tua loja e paro

colo o nariz à montra e observo-te maravilhada.

Sim, é este, é este que quero!

Um escaparate amolgado pelos desusos e maus usos

das pobres cegas que te confundiram

com um guichet de reclamações.


E fecho os olhos

e beijo o frio vidro que se aquece num instante

deixo marcados os meus lábios

na esperança de que os vejas

quando, distraído ou aborrecido

te decidas a reparar o vandalismo das cegas.


Porque se tu me quisesses

eu seria o carvalho frondoso que te cobiçara.

E acontece que ao passares

a natureza, que sente o odor da tua pureza

quer aos gritos instalar-se no teu caminho

como se fosse uma alameda

que embeleza, delimita e protege os trilhos.

A tua vereda.


Porque se tu me quisesses

eu saberia que a vida me premiava,

Não pelos meus sofrimentos

nem pela dureza dos meus tempos

nem pela minha infância imperfeita

que isso qualquer um viveu.


Recompensar-me-ia por ter a visão certa

por saber ver que tu não és

mais um que deambula pela vida,

por ver que o teu passo deixa marcas,

que por onde pisas a erva cresce fresca e forte,

que as árvores não têm preguiça

de forçar a seiva a alimentar a sua beleza

para conseguir que o teu olhar pose em sua casca.


Pois tu clamas à vida e a vida a ti se une e não te larga,

porque a essência humana se reflecte

no teu olhar de homem bom, na tua doçura

no teu saber estar

na tua presença natural

no teu amor flexível pelos outros

e nessa nuvem que te rodeia

e que me deixa extasiada

e com expressão de pimpinela.


Porque a minha alma se distende

e os meus músculos se relaxam,

e todo o meu ser se reconforta

na tua presença

real ou inventada.


Porque sei que o meu coração tem um vazio

e que,

esse oco que em mim vai doendo

na solidão da noite

encontra o seu molde no oco do teu peito

como duas peças do mesmo puzzle

que há séculos de um lado para o outro dissimulam a sua tristeza

olhando o mundo e crescendo

aprendendo e dizendo

“a solidão não me pesa”

mas que ao se encontrarem e ao olharem

cara a cara

oco a oco

se reconhecem como complementares

e então

nenhuma viagem é a mesma,

nenhuma lição sabe ao mesmo

nenhuma frase tem o mesmo sentido.


Porque se tu me quisesses

fecharia os olhos à razão

junto aos teus

e não mais quereria erguer a cabeça.


Se tu quisesses sacudir o teu caminho

como se de um tapete verde se tratasse

e o plantasses junto ao meu em paralelo…


Porque sem ver-te vejo terra, cheiro o ar

oiço a porta do forno da avó.

És centro e vértice primordial.


És o sempre, a resposta

a verdade sem razão, a inconsciência,

o livro da minha vida escrito em tinta antiga

mas que cheira a nova.


E tu vês biscoitos nas minhas letras

E eu, quando te penso

vejo empadas recheadas

no calor da chaminé;

um pau de brincar com as brasas

a leitura de um poema

a música como manta

na mão um copo de licor

e um respirar fundo, como daquele que chega à sua meta.


Sinto o barro cozido nos meus pés

Sinto a madeira nas minhas paredes

Sinto o xisto no meu tecto

Sinto que tudo está como dantes.


Porque tu não és um príncipe

Não és um mago

Não és um deus

Não és perfeito

Não és um santo

Apenas és tu.


Se tu quisesses sacudir o teu caminho

como se de um tapete verde se tratasse

e o plantasses junto ao meu em paralelo…



Traducción de Pedro Boléo-Tomé

El bosque

La noche se disipa mientras el rey sol invade los rincones de este mundo aparte del mundo que tose. La escarcha cruje en un desperezo mortal liberando de su fría jaula a hojas, brotes, y frutos. La bruma, feliz, eleva su cuerpo etéreo ante el calor de los primeros rayos. Empapa y nutre a flores que lavan su carita con su gas perfecto.


Hormigas, escarabajos, ratoncillos y conejos e incluso duendes y nomos, todos van abandonando poco a poco su mundo de sueños y pesadillas para estirar antenas y orejas y abrir sin espanto ojillos legañosos. La luz avanza implacable bañando de colores a los habitantes del bosque. Todos van sonriendo contentos por seguir vivos un día más.

Cada uno a su manera: lo árboles en su abrazo de hermano mayor a los que tiene a sus pies; los insectos en su incansable laborar por el bien del ciclo natural; los reptiles dándose ese baño de calor mañanero que tanto les gusta; pequeños mamíferos amamantando a sus cachorros deseosos de terminar para salir a corretear y jugar a guerras inventadas y cazas de mentirijillas y pájaros y pajaritos componiendo la banda sonora de su hogar.

Todo esto vive el bosque. Todo esto a espaldas del mundo gris de la ciudad. Todo esto en la privacidad de sus rincones, feliz de no ser visitado por humanos indecentes que no saben hablar su idioma ni hacen nada por intentarlo, como alemanes en Ibiza.

Disfruta tu tiempo, amado bosque, disfruta y exprime tu vida porque nunca se sabe cuando llegarán las maquinas cortadoras de cabezas.

Sabes quererme a ratos

Te tengo debajo y me maravillo de la luz que me despides. En este frotar de volúmenes beso tus ojos a saltos y mis labios se impregnan de tu sudor. El cabecero de la cama amenaza con derribar el muro y hacerme libre por fin.

Esa carita tuya me desquicia, me atormenta, me anula. Mirándote tan de cerca no veo más que tu boca, tan bien dibujada.
Te pregunto con la mirada. ¿quién eres? ¿no te irás, verdad? No te vayas hasta que no descubra tu secreto.
Y tú sonríes con el brillo de tus ojos mientras tu deseo me llena en lo más profundo.

Nunca toque una piel como la tuya, una suavidad tan extrema. Me quedaría infinitas tardes solo acariciando tu seda.
Me gusta tu mano en mi cuello, mi mano en tu pecho y el baile que no cesa.

Tus palabras, tu interés, tu querer hacer con esmero y yo, impaciente, volcán gritando explotar, quiero beberme tu amor de un trago. Me calmas con sapiencia, me diriges, me mimas y me llevas a terrenos cálidos donde disfrutar del saborear lento.

Sabes quererme a ratos, sabes hacerme feliz en esos momentos, y tus cuidados calman mi alma y despejan mi mente para seguir con mis rutinas.

Te quiero cuando te tengo y con eso me basta. Sólo tus visitas esporádicas me hacen sentir completa.

11 ene 2008

¿Dónde estás Sol?

¿Dónde estás Sol?
Desespero por tu ausencia.
Yo que te negué tres veces
en aquella tarde de agosto
en que cerré persianas a cal y canto
y me puse mis gafas de sol nuevas.

¿Ni contigo ni sin ti?

¿Dónde te mudaste Sol?
Estoy dispuesta a seguirte.
Mi piel se despinta,
mis manos se entumecen.
Miro al cielo y veo horrorizada tu venganza.
Corriste una tupida cortina gris
y todo a sabiendas de que oído es anodino color.

Asoma tu carita amarilla Sol
porque sin ti mi alma se rinde en la lucha;
entrega su espada,
su armadura
y se arrodilla, esperando,
anhelando la ejecución.

No llores Sol, no llores.
Tus lágrimas mojan mi cara
empapan mi alegría de una pena pesada y densa
de la que ninguna estufa puede librarme.

Vuelve amado Sol,
vuelve a mi.
¿no ves que sin ti me vuelvo reptil?
Cuento cada día al despertar las escamas que suben
por mis pies, mis pantorrillas, mis rodillas….
¡No quiero pensar hasta donde pueden llegar!

No renegaré de ti nunca mas
ni siquiera en tu furia del verano del sur.
En tu soberbia de agosto
aguantaré con una enorme sonrisa
mientras el sudor castiga mis ojos.

Sal ya de ahí, de tu escondite
y pintame de luz la cara.
Yo soy tu hija, Sol,
soy tu fiel reflejo;
Cuando tú duermes yo duermo
Cuando tú lloras yo peno
Cuando te escondes me pierdo
Cuando sonríes brillo
porque no soy mas que tu espejo.

9 ene 2008

Un simple gesto

Un simple gesto.

Una simple mirada oculta

y mi ser se revuelve

se metamorfea en mariposa de vivos colores.


Y ya no me siento humana

o vil mortal cotidiano.

Ya me siento ser con alas

que vuela donde le lleva su impulso básico.


Me gusta vivir

con los pies a un palmo del suelo.

Me gusta sentir

que las reglas impuestas

no encadenan mis manos.


Hoy todo el día riendo,

cantando a viva voz,

ese brillo que no recordaba.


Y es que suelo perder la memoria

cuando todo es magia a mi alrededor.

Me olvido de lo que debería hacer,

cómo tendría que actuar

qué esperan de mi interpretación diaria.


Mi espíritu se vuelve libre

y corretea de aquí para allá

con una risita histérica imparable.

Y al contrario de lo que se pudiera pensar,

a nadie le molesta mi desorden.

Les contagia las ganas de imitarme

las ganas de reír histéricamente conmigo.


Eso me hace pensar.

En que las reglas matan

la alegría natural de los seres con dones.

En que el gris del cielo martillea las ganas.

En que hoy yo me pasé por el forro

el nublado,

las obligaciones

y la pena.

En que hoy todo han sido

sonrisas,

energía a raudales

ganas de seguir

ganas de tomar las riendas.


Hoy me he declarado protagonista de tu cuento

y me he sentido feliz.

8 ene 2008

Fábrica de sueños a mi medida

De la negrura de mi cueva una luz cuadrangular ilumina mi rostro.
Esas imágenes me absorben y provocan en mí sensaciones soñadas, buscadas hasta el aburrimiento.
Cubren esa vacante que había en mi pecho.

Siento un globo hincharse dentro de mi garganta que me impide respirar con normalidad pero que… ¿quién dice que quiera respirar con normalidad?

Si, se parece al amor que todos conocen (o casi todos) Se parece al deseo, a la admiración, se parece a la magia de la que hablan. Se parece a eso que ya sentí infinitas veces, que analicé, que diseccioné y convertí en un objeto de consumo a discreción.
Pero no es igual, está a años luz.

La soledad nos ampara. Las sombras y el desconocimiento nos imanta y nos une con un hilo firme e irrompible.
Es el amor a la belleza, es la comunicación en estado puro.
Tú que no participas no podrás nunca entenderlo.
Solo hay dos entes que lo entiende, los dos jugadores de estas partidas que anhelo sean infinitas.
Y mis ojos escuecen porque la puta razón retiene las lágrimas de alegría impactada por la abrumadora experiencia.

Imágenes, colores, letras… Si, esa es la belleza tangible pero…no soy capaz de definir lo verdaderamente importante de este intercambio.

No hay estúpidos datos condicionantes.
No hay cara, edad, ni sexo.
No es necesario.
Todo sobra

Es una fábrica de sueños a mi medida.

No puedo respirar y mi cara se vuelve dulce y aterciopelada.
Sonrío sin parar. No puedo respirar. No quiero respirar.

5 ene 2008

Mi amigo Sol

El Sol despierta con movimiento lento, suave y alegre.
En un intenso desperezo extiende sus largos brazos de norte a sur, estirándose y con un exagerado bostezo abre un haz de luz inmenso dirigido hacía el infinito.

Primero limpia el cielo del hollín negro de la noche, come estrellitas de desayuno y la galleta luna para terminar.
Después se acerca a mi ventana. Yo se que me espía.
Con un ojo cerrado y otro no, mira por las rendijas de mi persiana. Me observa y decide que ya es hora de que me levante para lo que me manda un rayito dirigido a la oreja. Yo noto el calorcito pero el sueño no me deja, así que ni me muevo.

Él, que sigue mirando insistente esperando algún movimiento mio, se aburre y se desespera y con una mueca de enfado me manda un rayo potente que me da de lleno en la cara. La arrugo con una leve queja y me escondo sumergiéndome en la guarida de mi edredón desapareciendo de su vista.

Lanza un gruñido en forma de viento que golpea la persiana dos veces y decide imponerse por completo. Inunda la habitación de rayos que chocan de pared a pared, de mueble en mueble y que lo invaden todo.
Yo, con cara de malvada, abro los ojos debajo del edredón y río con disimulo tapándome la boca.

En un solo y rápido movimiento lanzo el edredón por los aires y de un salto ya estoy de pie dándole un susto de muerte. Nos miramos, nos guiñamos el ojo y nos partimos de risa.

Entonces levanto la persiana para que así consiga su objetivo que no es otro que llenarme la cara de besos calentitos.
Y es que mi amigo Sol siempre fue muy cariñoso conmigo.


3 ene 2008

No se si hablas de mi. Yo si hablo de mi...y de ti

Quizá sólo sea un juego.
¿La respuesta?
Esto es un tablero de ajedrez.

Unos avanzan como peones kamikazes y otro retroceden con miedosa prudencia.
Unos dan pasos hacía adelante de forma arrolladora y exagerada sin mucho pensar y otros dan un paso atrás para tener más perspectiva, estudiar la posible estrategia, o esperar que le llegue la “inspiración divina”
Y vamos cambiando de fichas con cada jugador que se nos sienta enfrente. ¿En mi tablero retrocedes mientras en otros avanzas?

¿Qué más da?

________________________________________________________

La verdad es que es muy probable que a pesar de sentirme, de saberme dulce y generosa quizá lleve puesto el disfraz de león sin darme cuenta, quizá no me lo quité aquél día que me lo propuse y aún lo lleve puesto.

Yo voy por la vida creyéndome golondrina y no paro de sorprenderme al ver a todos huir corriendo asustados.
Yo sonrío y sonrío pero debe ser que mi sonrisa suena a rugido porque todos sonríen temblando escondidos tras las esquinas.

Quizá la respuesta sea que no soy golondrina ni soy león que más bien soy águila.

____________________________________________________________________

Yo sola, sin que nadie me lo diga, cojo la cuerda, me la hecho al hombro y empiezo a tirar del carro sin mirar si es viejo, nuevo, si esta deteriorado o quizá flamante. Sólo cojo la cuerda y empiezo a tirar porque algo dentro me dice que lo haga.

Y el caso es que empiezo con orgullo y fuerza, sintiéndome poderosa, voy arrastrando el peso con una sonrisa, utilizando todas las herramientas que he encontrado por el camino y sigo tirando pacientemente convencida de que tengo posibilidades de llegar al destino marcado, que estoy haciendo un bien para ambos.

Tiro y tiro y las fuerzas se van mermando, y miro atrás y no veo bien de lo que estoy tirando, hay como niebla, pero me digo que no debo parar, que yo puedo con este esfuerzo, que mi intuición dice que el contenido del carro de verdad merece la pena.

Y tiro y tiro y empiezo a notar con el sudor resbala por mis ojos y ya no se si es sudor o son lágrimas de desesperación porque no doy con la estación anhelada pero no paro, no me dejo vencer.

Entonces, en algún momento mi dolor de pies, de gemelos, de manos, de hombros, se traduce en una ira contenida llamada orgullo. Un orgullo que me dice que tanto esfuerzo merece como poco un vaso de agua para poder continuar el camino, que quizá el carro no quiera ser tirado, que en verdad lo cogí sin permiso porque no puede ser que nunca vea la estación de destino, no puede ser que algo que prometía ser divertido se convierta en algo tan agotador y cruel.

Es el momento en que paro, casi sin aliento, tiro la cuerda al suelo, pongo las manos sobre mis rodillas e intento coger aire para recuperar las fuerzas.
Es cuando mi rostro se endurece y parece perder brillo, color y vida.
Es cuando pienso que quizá me equivoque otra vez, otra vez derroché energías inútilmente porque no puede ser que todos los carros del mundo no sepan jugar a dejarse arrastras por el prado azul, no puede ser que todos tiren en dirección contraria.

Me rindo. Me escondo en mi nido, miro hacía abajo y en la soledad de esta cornisa donde vivo intento despojarme de mis pensamiento para encontrar nuevos caminos que explorar.

Cómo última reflexión antes de dormir, mientras el sol cae en el horizonte y el viento del norte azota mis alas me pregunto si sabías, si en todas las ocasiones que lo dije o lo pensé te diste cuenta de que yo no quería amarrarte a la puerta de mi cortijo, no quería ser tu propietaria, no quería….

Sólo pretendía dar un divertido paseo por el prado, jugar un rato a juegos reparadores de heridas, retozar en la hierba, mirarnos a los ojos, reírnos como idiotas y luego, tras un largo beso, despedirnos hasta el próximo domingo de excursión al campo.

________________________________________________________

No te dejes, no pienses, no preguntes, no des más vueltas en círculo hasta vomitar. Cierra los ojos de una puta vez y lánzate al vacío, abre tus inmensas alas y ¡vuela!, no necesitas más tiempo, el tiempo se agota cada segundo que pasa ¡¡¡VUELA DE UNA PUTA VEZ!!!

Anoche murió el amor

Anoche murió el amor.

Lo hizo sólo, a la vuelta de la esquina.
Era una noche fría de enero, de esas noches terribles en que el cuerpo se encoge y los huesos crujen.
Iba por la calle tambaleándose sobre sus zapatos todo terreno llenos de agujeros cuando de pronto lo vi tropezar hasta alcanzar la pared.
Se arrastró a lo largo de ella intentando no caer.
Sus manos destrozadas por una vida de dura lucha se aferraban al ladrillo visto clavando la punta de los dedos en él.
Dobló las rodillas temblorosas que ya no soportaban más su peso y cayó sobre ellas al suelo.
En un exagerado movimiento de muñeco de trapo su cabeza hizo un vaivén y quedó colgando hacía adelante.
Los ojos entreabiertos con brillo de cristal frío, la boca expulsando sangre en una tos dolorosa.


Estaba tan sólo mientras la gente iba y venía.
Señoras con sus abrigos de paño y sus bolsas cargadas de compras inútiles.
Niños saltando y corriendo mientras sus abuelos se afanan por alcanzar su mano.
Parejas discutiendo cuanto más o cuanto menos debería valer el regalo de la suegra.


Limpió sus labios con la manga de su chaqueta mugrienta y comprobó que su sangre era roja y mortal.
Esbozo una media sonrisa tragicómica mientras sus ojos se cerraban.
Se resbaló por muro hasta el suelo contra el que su cabeza rebotó levemente mientras su rostro quedaba flácido para siempre.


Yo lo vi todo desde el otro lado de la manzana.
Vi su muerte en vivo, rodeado de bullicio, sin que nadie se percatara, sin que nadie siquiera hiciera un gesto de asombro.
Todos les habían dado por muerto hacía ya tanto tiempo.
Lloré desconsolada apretando mis manos contra la boca, mordiendo mis nudillos para poder soportar el dolor que me apuñalaba el pecho.
Lloré como nunca quise pensar que podría hacerlo, impotente, sufriendo su misma agonía, sintiendo como su último aliento cerraba mi garganta y me impedía respirar.
No podía hacer nada, no podía salvarle, no podía correr hacía él cogerle en brazos y llevarlo a un sitio seguro.
Mi cuerpo es demasiado pequeño para llevar todo el desamor del mundo a las espaldas.

Hice lo único que podía hacer. Llorar su muerte, mirarlo a los ojos antes de cerrarlos y prometerle en silencio que nunca moriría en mi recuerdo hasta que mi propio fin limpiara mi mente de dolor para siempre, para poder empezar de nuevo.

2 ene 2008

Lluvia

La lluvia que cae ruidosa enturbiando el paisaje,
que golpea buscando resquicios,
chivata de errores en la formación de este hogar.
Dos caras de un mismo ser:
cristalino y limpio manto purificador
o implacable y demoledor llanto justiciero.

Aparecen pequeños soles por las ventanas.
Ralentizando los
movimientos
de
mis
manos.


La lluvia que cae paciente
moja mi cabeza
y busca, se infiltra,
encuentra microgrietas accediendo a mi cráneo,
llegando a mi cerebro,
Ideas parcialmente destruidas con letras
emborronadas por el agua,
charcos que ahogan la razón,
que lentifican el discurrir de la corriente de información.
Moja neuronas, neuróglias, circuitos...
despistando a mi neurosis por unos momentos.


Un líquido resplandor asoma por mi mirada
frente a la pantalla
mientras tus letras azules hablan de nubes.


El tiempo se para,
El ruido desaparece
Y todo se congela
convirtiéndome en figurita de cristal
dentro de tu bola de nieve.

No la muevas,
no le des la vuelta

Quiero quedarme así para siempre.


Y es que hoy lloraría por ti si supiera.