25 mar 2008

Corrida

Donde esté una buena corrida que se quite el futbol
............................................................y los toros

15 mar 2008

Pasteleo pegado en mis retinas

“Patatín patatán” decía sin parar. Que estúpido sonaba pero que verdad contenía.

Mucho bla bla, mucha melaza, mucha idiotez repartida con rentabilidad y el mundo hecho un asco de pegajoso que está.
Hablar por hablar, decir por decir.
Y el amor, siempre el amor

Por dios que empacho de palabras suaves, repetidas y repetidas como el ajo en un día malo.
¡Que horror!
“Que sin ti muero”, “que sin ti no soy”, “que tu me robaste el corazón”, “por tu culpa no soy nadie”.

¡Cuenta irresponsabilidad!

Nadie te quita nada si no le das permiso, nadie te roba nada que no regales. Y si es un regalo ¿Cómo puedes decir que es un robo cuando se lo lleva para si?
Mucha estupidez, muy poco pensar, muy poco razonar, muy poco hacerse cargo de uno mismo.

Que fácil culpar a otros de que destruyen lo que uno mismo no sabe cuidar. ¿Pretendes que alguien valore, cuide, mime y aprecie algo que ni tu mismo te crees, que tú no sabes proteger? Absurdo
Esperar que sea el otro el que sienta por ti, el que descubra la maravillosa persona que eres, el corazón tan grande que tienes (si, siempre parece ser enorme, que casualidad) y peor aún, pensar que el otro esta obligado a darte lo mismo que tu crees que das, pensar que el otro está en deuda contigo si no alcanza a ofrecer los mismos kilos (que digo kilos, ¡toneladas!) de amor que tu le das solo porque te dio la gana.

Ya vale de mojigaterías.
No soporta la gente que proclaman sus defectos como exceso de virtud.
“Es que soy demasiado buena” “Es que soy demasiado paciente” “Es que doy demasiado” “Mi defecto, mi grandísimo defecto es querer demasiado” ¡Ahhhh!

Ya no más, por dios, no más pasteleo que los ardores de estómago me están matando.

Una galleta dorada

Una galleta dorada impregna mis dedos de arenilla.

Refleja la luz del flexo con un brillo que parece plástico (puede que lo sea en realidad) y la recuerdo, mucho tiempo atrás, luchando por contener, junto con una gemela, una buena capa de mantequilla.

Aquél gusto en mi paladar del Colacao templado y el Tulipán. Dulce y salado compitiendo por acaparar mi atención, mi amor.

Esta galleta de mi presente, que no es más que una extraña copia, ya no tiene hermanas, ni tampoco mantequilla, se enfrenta sola y desnuda a mi sentencia de muerte.

Ya no nada en chocolate sino en té clarucho y simple.

El tiempo no pasa en valde.
Te enseña a desaprender.

11 mar 2008

Rueda, rueda pelota

Me pliego sobre mí y me hago pelota que rueda calle abajo sin control.

En mi rodar se pega a mi espalda un chicle viejo tirado con desprecio tras un pensamiento de desesperanza.
Un trozo de papel olvidado con un número de teléfono se cuela en mi bolsillo trasero.
Se enreda en mi pelo las hojas viejas de una flor nueva.
En mis tobillos un largo pelo que cayó de su melena cuando él la agitó con revuelo para arrancarle esa sonrisa que lo ponía a cien.

Rodando voy calle abajo portando en el interior de mi ovillo un secreto que lo es por inconfesable.
También guardo letras amontonadas llenas de mugre esperando mi día de limpieza general que nunca acaba de llegar.
Y mi bien más preciado, canciones viejas y nuevas que me hacen ser redonda.

10 mar 2008

Sueño recurrente

Cruje en la noche la puerta que se abre despacio.
Al oírla me alerto.

No puedes ser tú después de dos años. No puedes ser porque cambié la cerradura para evitar arrebatos. Nadie más la tiene.

Me quedo quieta bajo las sábanas respirando fuerte y con los oídos amplificados.
Pasos suaves y extraños avanzan sin dudar hacía mi cuarto. Se acerca, se inclina hasta mi oído y me susurra "Tranquila"
Noto el roce de la seda contra mis parpados mientras me los venda.
Se cuela bajo mis sábanas y al sentirlo contra mí sonrío porque ya se quién es.

Es aquel sueño erótico recurrente que a fuerza de pensarlo se hizo materia.

4 mar 2008

En un hotel

Sentada en la tapa de inodoro sus nerviosas rodillas traqueteaban mientras observaba la estupenda bañera, pulcra, impecable, el cromado de los accesorios del baño, los azulejos de primera. Todo era limpio y lujoso. Cogió el cestillo de los botecitos de aseo que había sobre la encimera del lavabo y metió la mano revolviendo como si escogiera uno al azar en un concurso “¡Acondicionador capilar para la señorita, oiga!”.

No era su primera vez aunque aún no llevaba mucho en el negocio y no podía tener quejas del lugar escogido por su cliente, con ese albornoz suave y blanco puro. Si hasta había secador de pelo. Si todo salía bien podría darse una buena ducha y salir de allí como si de una señora clienta se tratara.

Tras la puerta se oía una música suave y sensual, el descorchar de una botella de champán (ni siquiera recordaba si le gustaba), el tintineo de dos copas, la caída libre de los zapatos y su silbar seguro y masculino.

Temblaba, y se agarraba las muñecas mientras miraba su rostro constreñido en el espejo.

“no te sientas culpable, es la puta vida la que te envía hasta aquí. Tu jamás pensaste que acabarías así”. Siempre tuvo sueños, pero… primero, fueron las hostias las noches de los jueves, luego las palizas del domingo, la huida con los puesto y con el niño envuelto en una mantita…

Cuantas veces resonaban en su mente las sentencias de su madre “no servirás pa ná, ná mas que pa puta” ¿Por que nunca la quiso nadie? Siempre tratada como un perro.

No importa, el hambre es el hambre y una madre, una buena madre, hace lo que sea por su hijo. Total, muchas veces lo hizo obligada, casi violada por un hombre que no era ni la triste sombra del que se enamoró. Que mas da una vez mas, y otra y otra…

Ella sabía como fingir, como evadirse y entrar en catarsis sin que el otro lo notara, para que no le doliera el alma ni la dignidad y quedar como una buena zorra y que el cabrón terminara pronto.

Se tapó la cara con las manos, las dejó resbalar por el cuello, por el escote. Se alzó los pechos y estiró los pliegues del vestido negro.

Puso esa cara que todos esperaban ver de hembra en celo y abrió la puerta dispuesta a ganarse en el menor tiempo posible lo suficiente para seguir tirando un día mas.