30 jun 2009

Caló

Se acabó la tregua, vuelta al calor sofocante.
A mi siempre me encantó el verano, sobre todo el de aquí, el de nueve meses, el de noches interminables en la calle pillando fresquito pa acumularlo y recordarlo al día siguiente. El problema es que en los últimos años mi cuerpo a sufrido una mutación que me hace pensar que me quiere enviar el mensaje de que en la segunda mitad de mi vida debería irme a vivir a Groenlandia, porque esta capa de grasa que me recubre no se derrite sino que se apelmaza aún mas con el calor y pareciera que visto un mono hecho de edredón de plumas del Ikea, de día y de noche.
Y si solo fuera eso….
Pero no, existen además los espejos. No solo los normales de los cuarto de baño, los de las entraditas o los de los ascensores. Existen también los acabados brillantes en los muebles de cocina rojos, los cristales comios de mierda en los autobuses, los escaparates enormes… En fin, reflejos vayas por donde vayas. Y es ahí cuando veo que el calor que tengo tiene su lógica y que el buen rollo que tengo con mi cuerpo cuando no me veo reflejada no es mas que una ilusión óptica de mi mente.
En un mundo sin espejos muchos guapos y guapas disfrutarían como colegiales de un buen bocata de salchichón a la pimienta sin meterse luego los dedos, pasarían mas tiempo con la familia y con los amigos en vez de estar medio día metidos en el gimnasio. Y todos, feos, guapos, altos bajos, culones y sin culo solo reflejaríamos con nuestras carnes la verdadera imagen que tenemos de nosotros mismos.

Pasaría la misma caló pero no me sentiría culpable

10 jun 2009

Noche quieta


Hoy la noche está quieta, muy quieta. No hay viento, no hace frío ni tampoco calor. Pero lo más inquietante es que no se oye nada. Vivir en el centro de una ciudad y no oír nada en absoluto es desconcertante. Por eso tecleo, para romper el silencio mientras espero el tañer de las campanas.

8 jun 2009

Palabras

Escribía palabras sobre palabras en el espejo mientras el pájaro que entró por la ventana cagaba sobre tu libro. Tu mueca manchada de cacao no me asustó en absoluto. Ya no.
Bailamos a las tres en el salón a pleno sol mientras la lluvia nos hacia parecer tristes. Tú subido en mis zapatos, abrazado a mi vientre y yo mirando al cielo mientras dábamos vueltas y vueltas y vueltas….
Cuando besé el mármol blanco mis labios por fin se partieron en dos y pude gritar todo lo que tenía callado.

-¡No! ¡Ya no quiero comer más!
-Pero…¿nunca mas?
-¡Nunca mas! Y no sufras, soy feliz así
-¿Y esa mancha en el suelo?
-¿Verdad que es bonito ver algo vivo en casa? ¡Y además rojo!
-Es verdad, tanto orden apestaba a muerto. Nadie la tocará, te lo prometo
-¿Qué lado del libro quieres hoy?
-En honor a tu sangre eliges tu primero
-Vale, entonces me quedo con el izquierdo. Es mi ojo bueno.

¡Mírame!

¡Mírame! Estoy aquí congelada en el tiempo, esperando. Nada en mi avanza ni retrocede. Nada en mi se mueve, ni un músculo, ni un pelo, ni una escama de mi piel escapa del estatismo. Una brizna de paja vuela hacia mí pero no llega a tocarme, no puede hacerlo. Nada puede romper mi quietud. Ni el viento osa rozarme. Ni la música se atreve a inmutarme.

¡Mírame! ¿Crees que cerraré los ojos y me rendiré? ¿Crees que el tiempo hará mella en mí? ¡Por miles de años puedo estar aquí! En la nada, fría, con los ojos abiertos, esperando. No envejeceré, no respiraré, nada vivirá en mí hasta que me mires.
Y cuando lo hagas, cuando ilumines mi imagen pétrea con tu mirada, entonces y solo entonces, con un solo movimiento de mis párpados, el calor dará color a mi rostro y por fin podré dormir en paz.

Luna Llena

En noches de luna llena como esta siempre me siento burbujeante. Primero es la sensación y luego compruebo mirando al cielo que es la pelota de poleá la que me esta haciendo hervir.

Hay dos versiones del burbujeo:
Una es chispeante, la reina de la fiesta con jiji jaja por los codos, borrachera asegurada, muy probablemente con remate final de sexo.
La otra es una olla express a punto de estallar, un cerebro en la centrifugadora y no hay manera de encontrar el botón para pararlo o para dejar salir el vapor.

¿Qué cuál es la de esta noche? ¿Tú que crees?

6 jun 2009

Cuerpo estanco

Soy un cuerpo estanco lleno de memorias estancadas.
A veces soy una frase tonta de esas que dices cuando no quieres decir nada.
A ratos un bote de mermelada reseca que se olvida en la nevera.
O una carta huérfana en el fondo de un cajón de madera.

Soy ese manojo de llaves viejas
que no recuerdan en que cerraduras encajaba.

Tu estabas

Mis pensamientos, al igual que el humo del cigarro revolotea con el viento, suben suavemente, o caen en picado, o hacen remolinos directo a mis ojos haciéndolos llorar o se escabullen entre las piedras tintineantes del móvil que cuelga de mi ventana.

Mis divagaciones releen de memoria nuestras conversaciones, juegan a adivinar el nombre de las plantas de la vecina o simplemente hacen una lista de cosas por hacer.

No se si te acuerdas, pero un día nos encontramos por casualidad, nos sonreímos con ganas y pasamos la tarde tonteando conscientemente. Luego, de forma espontánea, decidimos hacer un viaje a un sitio tranquilo. Nos fuimos a Málaga a una finca de permacultura a aprender a cultivar la tierra con cariño dándole las gracias por sus regalos. Nos bañamos en el río, comimos fruta recién cogida con nuestras manos. Charlábamos sin parar sobre lo asombroso de nuestro encuentro. Hubo silencios y risas, besos y caricias, recitales lunares y estrellas que bailaban para nosotros. ¿No te acuerdas?

Quizá solo fueron pensamientos, divagaciones o sueños míos, pero tú estabas.

3 jun 2009

Mientras yo escribía

Mientras yo escribía algo asfixiante, aterrador, suicida, en el mismo instante, a un centenar de kilómetros hacía la estepa, gracias a nuestra magia particular, tú escribías algo sano, sencillo, algo pegado a la tierra.

Tú lo publicas. Yo no puedo hacerlo, demasiada desnudez. Tu canto de grillo, por suerte, me arropa con un calido y reparador beso en la frente y el dolor se calla.

Quizá consigas curar mi fobia a los insectos. Quién sabe…

Atravieso la cama y poso la cabeza en un rincón. Dejo los brazos colgando y me abandono mientras el aire cala en mi piel profundamente intentando atrapar la mayor cantidad de frío posible, como queriendo guardarlo para cuando se vaya por mucho tiempo.
Abrazo la esquina de mi colchón con suavidad y siento tu pecho y tu respirar en mi cara. Pienso en nuestra conversación y siento la certeza de que todo esta bien, como debe ser.
Tu en tu cama con tus alegría y tus desvelos. Yo en la mía imaginando palabras para ti. Y en medio una nube mullida donde bailar sin marcar el compás, donde reír sin heridas, donde las familias rotas y las infancias extrañas no tienen nada que decir.
Quién quiere realidades teniendo mentiras dónde poder ser nosotros mismo.
Todo esta bien, como debe ser.