9 sept 2009

Motas rojas

Una lluvia de motas rojas salpicaban los azulejos blancos. Siempre que limpiaba daba un rodeo haciendo como si no existieran. Así, cada noche, mientras se preparaba la cena, tenía la excusa perfecta para revivir una y otra vez, su brazo rodeando la cintura, la mano retirando el pelo, el beso en la nuca y la cuchara de madera aterrizando en la salsa de tomate.

En el horizonte

En el horizonte de tus ojos clavo mi espada
Respirando cristales galopo hacia la línea oscura
dónde tú siembras limones que saben melocotones
El sudor de tu frente regaba mis dedos
que atrapan palabras
que cosen mordiscos
que anudan ruletas.

Mi capa púrpura vuela tras de mí
El manto animal palpita bajo mí
La luna de cicatrices me mira solo a mí

Hundes los pies en la tierra mojada
Hundo las herraduras en las piedras volcánicas
cuando vuelo sobre malecones de huesos
Con la pupila fija, dilatada,
persigo tu sombra.
persigo tus cabellos
persigo tus notas.

Mi armadura cruje pidiendo huir de mí
Mis botas sacuden al que desfallece por mí
Las montañas a cada paso se ríen de mí

Entre el pecho y el metal tu poema es mi calcomanía
Entre el cinturón y el ombligo mi canción es tu secreto
que delata en clave de Sol mi llegada.
Con los ojos llenos de tierra,
buscas mi nube
buscas mi gemido
buscas mi latido

La esperanza se suicidó sin despedirse de mí
El camino se hizo falla porque no apostó por mí
Tu mirada amnésica no oye ya los versos que silbé para ti.

7 sept 2009

"Justine" - Lawrence Durrell

"...Es inútil imaginar que uno se enamore por una correspondencia espiritual o intelectual; el amor es el incendio de dos almas empeñadas en crecer y manifestarse independientemente. Es como si algo explotara sin ruido en cada una de ellas. Deslumbrado e inquieto, el amante examina su experiencia o la de su amada; la gratitud de ésta proyectándose erróneamente hacia un donante, crea la ilusión de que está en comunión con el amante, pero es falso. El objeto amado no es sino aquel que ha compartido simultáneamente una experiencia, a la manera de Narciso; y el deseo de estar junto al objeto amado no responde al anhelo de poseerlo, sino al de que dos experiencias se comparen mutuamente, como imágenes en espejos diferentes.
Todo ello puede preceder a la primera mirada, al primer beso o contacto; precede a la ambición, al orgullo y a la envidia, precede a las primeras declaraciones que marcan el instante de la crisis, porque a partir de allí el amor degenera en costumbre, posesión, y regresa a la soledad..."

3 sept 2009

Tirando Millas

Abro la puerta del coche que ruidosamente se despereza. Me acomodo en su asiento viejo con funda casera y lo arranco con cuidado rogándole que hoy sea amable y haga un esfuerzo más. El crujir de su anatomía me suena a complicidad. El volante arde, abrasa, pero mis manos están dispuestas a perder un poco de piel en agradecimiento.
Antes de comenzar el camino no puede faltar la selección de música que escogimos con esmero, estudiando las posibilidades de cada kilómetro.
Dejo el cuaderno y el lápiz en el asiento de al lado por si me asaltan las ganas de hablarte. Una llamada a través del carbón.

Y tiro millas. Quiero seguir la ruta que planeábamos pero no aseguro que cambie de opinión por el camino. Uso tus gafas de sol, las que olvidaste en el salón la última noche de pasión y desconcierto. El aire caliente golpea mi piel y su efecto secante alivia tanta lágrima vieja y aburrida, y por eso sonrío, tontamente, dulcemente, burlándome de mí.

Suena el primer tema, “Crazy”. Suerte que nunca aprendí ingles y por eso para mi es el motor perfecto de arranque. Me trae sabor a verano a la boca, a recuerdos de tiempos en los que con cinco mil pesetas te tirabas quince días en la playa sin más objetivo que simplemente estar, ser, vivir.

La siguiente canción “I Was Hopping”, suena a tristeza resignada, a encuentro después de mucho, a reproches fláccidos y a camino polvoriento. Quizá pensaste que oírla me pondría melancólica para así hacerme necesitar tus besos y que estos me supieran a bálsamo.

Sade canta “This is no Ordinary Love”, y ciertamente puede ser cualquier cosa menos ordinario. La intención es clara. En ese tramo de la carretera el amor me desbordaría en forma de deseo, me retorcería en mi asiento y te pediría por favor, (¡Por favor!), que pararas y me amarás con fuerza a la sombra de un eucalipto.

Y cuando llega el turno de “Mal Intento” recuerdo con gracia como por fin me dejaste elegir una que fuera en español. Esta letra si la entiendo muy bien y reflexionando ahora en el sentido de este rosario de canciones, quizá aquí yo pretendía que dudaras, que no te acomodaras en la seguridad de tenerme y que la pereza emocional no se instalara en tu cuerpo. Y como no hay nada como una de cal y otra de arena mi siguiente imposición fue “Que bueno, Que bueno” para bambolearte con un “Te quiero/y lo que mas echo de menos/ es que no te quiera mas/ de lo mucho que te quiero”

Con los primeros acordes de “In the Wating Line”, prepararía mi garganta y mi alma para cantártela tal y como aprendí a hacerlo, de memoria, de oído, imaginando lo que dice porque tú con paciencia me la tradujiste y como mi voz inflamaría tu corazón que palpitaría con fuerza en tu cuello, amándome hasta dolerte.


Hecho el asiento hacía atrás y apoyo el cuaderno y el lápiz contra mi pecho. No se cuanto hace que paré a escribirte a la sombra de este puente de hormigón (por aquí no hay eucaliptos).
Creo que me he perdido, o no. Quizá nunca estuve tan convencida de donde estaba mi centro.
El calor me obliga a respirar con la boca abierta y me da sueño. Puede que una siesta no sea lo mas aconsejable en este lugar, a estas horas y con esta temperatura pero, siguiendo únicamente lo que dicta mi deseo, cruzo los dedos para dormir profundamente sin soñar.