11 dic. 2007

Porque si tú me quisieras...


Porque si tú me quisieras
yo sabría que la vida me ofrecía un regalo.

Cada vez que paso por tu tienda y me paro,
pego la nariz al cristal y te observo maravillada.
¡Si, es este, es este el que yo quiero!
Un escaparate abollado por los desusos y malos usos
de las pobres invidentes que te confundieron
con una ventanilla de quejas.

Y cierro los ojos
y beso el frío vidrio que se calienta al instante.
Dejo marcados mis labios
con la esperanza de que los veas
cuando, distraído o aburrido
te decidas a reparar el vandalismo de las ciegas.


Porque si tú me quisieras
yo sería el roble frondoso que te cobijara.

Y es que a tu paso
la naturaleza, que huele tu pureza,
pide a gritos instalarse en tu camino
como si fuera una alameda
que embellece, delimita, y protege los senderos.
Tu vereda.


Porque si tú me quisieras
yo sabría que la vida me premiaba,

no por mis sufrimientos,
ni por la dureza de mis tiempos,
ni por mi infancia imperfecta,
eso lo vivió cualquiera.

Me galardonaría por tener la visión correcta,
por saber ver que no eres
uno mas que deambula por la vida,
por ver que tu paso deja huella,
que por donde tu pisas la hierba crece fresca y fuerte,
que los árboles no sienten pereza
en estrujar su sabia para alimentar su hermosura
para conseguir que tu mirada se posé en su corteza.


Que tú clamas a la vida y la vida te atrapa y no te deja,
porque la esencia humana se refleja
en tu mirada de buen hombre, en tu dulzura,
en tu saber estar,
en tu natural presencia,
en tu flexible amar a los demás,
y en esa nube que te rodea
y que me deja extasiada
y me pone la cara de pimpinela.


Porque mi alma se relaja,
mis músculos se relajan,
mi ser al completo se siente reconfortado
en tu presencia
real o inventada.

Porque sé que mi corazón tiene mella
y que,
esa oquedad que escueza a ratos
en la soledad de la noche,
encuentra su molde en el hueco de tu pecho.
Son dos fichas del mismo puzzle
que llevan siglos de aquí para allá disimulando su tristeza,
viendo mundo y creciendo,
aprendiendo y diciendo
“la soledad no me pesa”
pero que al encontrarse y mirarse,
cara a cara,
hueco a hueco,
se reconocen como complementarios
y ya
ningún viaje es lo mismo,
ninguna lección sabe igual,
ninguna frase tiene el mismo sentido.


Porque si tú me quisieras
cerraría los ojos a la cordura
junto a los tuyos
y nunca mas querría levantar cabeza.


Si tú quisieras sacudir tu sendero
como si de una verde alfombra se tratara
y plantarlo junto al mío en paralelo ….


Porque sin verte veo tierra, huelo aire,
oigo la puerta del horno de la abuela.
Eres centro y vértice de la primigenia

Eres el siempre, la respuesta,
la verdad sin razón, la inconsciencia,
el libro de mi vida escrito con tinta antigua
pero que huele a nueva.

Y tú ves galletas en mis letras
Y yo, cuando te pienso
veo empanadillas de hojaldre
al calor de la chimenea;
un palito con el que jugar con los rescoldos
la lectura de un poema
la música como manta
en la mano una copa de licor
y un respirar hondo, como del que llega a su meta.

Siento barro cocido bajo mis pies
Siento madera en mis paredes
Siento pizarra en mi techo
Siento que todo está como era.

Porque no eres un príncipe,
No eres un mago
No eres un dios
No eres perfecto
No eres un santo varón.

Sólo eres tú.


Si tú quisieras sacudir tu sendero
como si de una verde alfombra se tratara
y plantarlo junto al mío en paralelo ….

5 comentarios:

Gelbros J3 dijo...

Muy bonito... Leerte me relaja una barbaridad, me deja muy bien.

Diáfana dijo...

Pues no sabes la alegría que me da saberlo. Yo disfruté mucho escribiéndolo y también me dejó muy bien.

Me gusta verte por aquí de vacaciones.
Besos :)

Gelbros J3 dijo...

Acabo de ver esta nueva imagen que le has puesto a la entrada y es simpatiquísima :D

Diáfana dijo...

Yo soy la niña con los pelos tiesos de la emoción. Me tapo los ojos con las manos pero entre los deditos estoy mirando tramposa, por eso sonrío.
El me va a regalar su corazón porque es tan grande que no le cabe y a decidido que yo se lo guarde, lo cuide y lo mime.
jijiijiji

La pecera muy feliz dijo...

Me gusta la gente que sabe como tu, amar.