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14 oct 2010

Una mujer tumbada en la hierba mira.
Una mariquita pasa volando. Tan roja y negra. Tan convexa. Tan perfectamente pequeña y bella. Tan ajena a la incertidumbre de la mujer que mira.

Una nube se deja fluir con suavidad.
Una mujer tumbada en la hierba mira. Tan blanca y negra. Tan compleja. Tan pequeña y perfectamente imperfecta. Tan ajena a la melancólica y efímera vida de la nube que fluye.

28 sept 2010

Recuerdo

Encuentro de palabras que se enredan en las bocas, en los labios danzantes. Que sortean dientes que buscan la aprobación, la victoria en la batalla dialéctica. Que transcienden a la carne, a la idea, al roce de las lenguas. Que se proyectan el las tímidas pupilas y se quedan ahí, como escultura flotante en una maraña de férreas curvas, rectas, óvalos, oxidándose con la savia del tiempo, pero siempre, siempre, presentes como recuerdo recurrente.

Desencuentro

Hay un alma que solo sabe cocinar

Otra que solo sabe comer

En principio podríamos imaginar una conjunción perfecta

Sin embargo la carne nunca acaba de estar en su punto
o nunca se tiene la suficiente hambre

Y mientras tanto la mesa sigue vacía
esperando que la hagan envejecer con dignidad

26 ago 2010

Espacio Etéreo

Un cuerpo sólido, engrosado, entumecido, se derrama en un sofá viejo y sudado mientras de sus poros un ente diáfano, volátil, escapa de las leyes físicas y se adentra en un espacio etéreo dónde lo real se hace presente por primera vez haciendo del pasado un recuerdo infantil e irrisorio. Los llantos ahora parecen interpretaciones exageradas, nimias de contenido, las pasiones bengalas breves, máscaras dónde esconder las frustraciones. Aquí, en el plano etéreo, estamos los que siempre fuimos y sin sonrisas formales, ni abrazos consoladores, se está dónde siempre se ha estado, se es lo que siempre se ha sido.

22 jun 2010

Para que buscar la lluvia

Para qué buscar la lluvia con la mano extendida si en breve las nubes del techo nos peinarán la piel. Explicas que pasa en tu ceja cuando pregunto a la ventana cuanto queda para otra porción de vida, pero entre estertores de sustancias milagrosas que saben a naranja quemada, en tu carne se posa la duda que llevabas guardada en la chaqueta. Cantas mariposas, lloras insectos, nadas en el vacío y quizá nunca naciste aunque gritarías si te lo dijeran.
Callo y mi boca inventa gestos que rasgan la soledad. Con la lengua dibujo símbolos en el viento que atan mi pelo a una estrella rota.
Podemos cubrirnos el cuerpo de un manto de luz amarilla pero seguirá escociendo y de la herida nacerá el frío de la razón que plegará nuestras piernas contra el pecho, que late y no late, que respira y no respira, que siente y miente, y muere y no muere.
En una fuente seca riego mi garganta y mientras la noche cae, yo caigo en mi propio olvido.

19 jun 2010

Requiem por un poema

He perdido un poema. No soy la primera ni la última que llora la pérdida de un instante en letras que parpadean. No recuerdo ni una de sus palabras y sin embargo su sabor aún vaga en mis manos. Un aroma de dulzura doliente, de pieles, de respuestas a preguntas que no se formulan en alto. Tenía el color del cielo que me besa cada tarde. Este trocito de cielo que tengo alquilado, que mimo con mis ojos, que comparto con seres a los que envidio por sus alas, por la sencillez de sus tiempos, de sus rutinas. Se movía como el viento en este verano suave y amoroso. Sonaba a canción en el oído, a rizo donde meter la nariz mientras huelo el aroma que te nombra. Se perdió sin remedio en un universo binario que no entiende de emociones. Sirva este último poema, sin forma por luto, como esquela al recuerdo de un hermano muerto al nacer.

9 jun 2010

Adivino

Adivino tu negra silueta aún en mis ojos somnolientos.
Comienzas a explorarme y algo que escuece como una llaga en mi pecho me hace estar ausente de tu aliento, de tus manos, de mi piel.
Tus labios, tu lengua, arrancan a cada gota un poco mas de mis ganas, de una necesidad ignorada que perezosa se escondía en lo mas hondo de mi pena lenta y difusa.
Recorro tu perfil con la mirada sin rozarlo, oteando cada volumen de tu pelo, cada curva de tu cuello, de tus hombros. Y así, en la noche cerrada, apenas violada por un tenue contraluz lunar, penetro en tu mirada sin ver tus ojos, sin adivinarlos siquiera. Porque el valor necesita de las sombras para asomarse a mis pupilas y poder atrapar las tuyas, como no sé hacer a plena luz del día.

6 jun 2010

Y suplico al viento que arrastre por el suelo las ideas, que las haga un ovillo como a los mechones que vagan en círculos por mi azotea, como a las palabras rotas que buscan la basura para poder morir tranquilas sin que nadie mas las reescriba una y otra vez.
Hablo un idioma que no comprendo, pienso con signos que me impusieron a golpe de frustración, escribo con las manos atadas en la celda de mi arritmia.
Perdida en la niebla que me oculta no consigo ver la estrella que me hizo nacer pura.
Sé que esta es la vida que elegí, aunque no recuerde cuando la firmé.

4 jun 2010

A veces los espejos tiemblan

A veces los espejos tiemblan
Ellos, que solo son pobres objetos sin alma, que no tienen otra labor que la de ser exactos e imparciales, tienen miedo a que la escarcha de tu mirada los parta en mil pedazos. Esa mirada oscura, opaca, afilada como una daga.

Otras veces una no sabe mas que decirse lo bien que hace las tostadas, lo bien que lía los cigarrillos, lo bien que canta o escribe, lo bien que hace reír, lo bien, en definitiva, que sabe besarse el culo.

Pero ocurre que llega un momento en que la nariz despierta enfadada y te recuerda que tu culo apesta como todos, que tu mierda no huele a rosas, como ninguna otra.
Y es entonces cuando los espejos vuelven a tiritar de nuevo.

31 may 2010

Rozando el azul

En una conjunción de sutiles movimientos, de sutiles intensidades y aromas, de suaves roces hirientes con gusto a dolores que calman, que encuentran puerto donde anclar instantes de extraña pero cercana belleza, hallo paisajes que recuerdan a playas adolescentes y que hacen vislumbrar mares maduros, con colores que gritan o que a ratos susurran en rojo y en violeta.

La espuma baña mis ojos casi negros inundándolos de lágrimas que sonríen. Te escapas entre mis anillos y te dejo ir libre como un grano de arena bailando con el levante. No vuelvas si no es para besarme, a boca llena, la frente. No me mires si no es para decirme todo y nada, si no es para mostrarme otros caminos que aún no veo.

Baila libre al sol que quema los sueños muertos y luego empápate de mar azul, tan azul y tan largo como las lenguas de los que buscan ansiosos donde depositar un trago de amor pasajero, sin secuelas, sin patrones, sin excusas ni deudas, tan perdurables como las miradas furtivas de quien no sabe mirar un espejo.

Me bebo el azul de tu garganta y el sol dibuja estrellas temblorosas en mis pestañas, porque hoy tengo cuerpo de verano, voz de primavera y ojos de niña que no duda en jugar con la arena de mis pensamientos.
No construyo fortalezas, eso ya me aburre. Ahora trazo cuencas donde hacerme agua.

De qué sirve

De qué sirve que te cuente qué siento, qué pienso en este instante si al siguiente ya no sé en que estaré ocupando mi tiempo. Hay días, muchos días, que son como toda una vida, en los que pasas de la calma al grito, del sueño al vacío y de la sonrisa suave al llanto en silencio. No quiero que mis momentos sean fotografías congeladas de mis emociones, de mis sensaciones, donde una boca torcida o unos ojos cerrados a destiempo se perpetúen en mi memoria. Solo quiero dejarme conducir por la vida y si tu sendero te trajo junto al mío, no preguntes, sigue caminando. Quizá en el siguiente paso llegue una curva que te lleve hacía otro lado.

18 may 2010

Camaleón

Ascender por tu brazo, como un camaleón cuidadoso, arrastrando el vientre por tu piel, cosquillearme en tu vello, sentir latir la sangre que nos une, escalando suave hasta tu hombro fuerte, abrazarme a tu cuello con mis patas de reptil, mirarte con mis ojos saltones, asomarme a tu oreja, susurrar quien soy, ¿te acuerdas de mí?, no es la primera vez que repto por su brazo derecho, que me siento en tu hombro derecho a esperar que gires la cabeza y que me veas tumbada sobre mi tripa, observando nuestro perfil donde se dibuja nuestra herencia, las pestañas largas y negras, la nariz desafiante, la sonrisa burlona, ¿te acuerda ya?, haz un esfuerzo y mírame, aunque solo sea a uno de mis ojos inquietos y esta vez no me sacudas de nuevo como a un ser repugnante, esta vez observa dentro de mi y reconoce quien soy, ese trozo de ti que se perdió por el abismo de los malos intentos, porque solo pinté mi piel de escamas para ser a tu imagen y semejanza, con tu mismo color, tu mismo olor, tus mismos miedos.

3 may 2010

Autoterrorismo

Los ojos llenos de mentiras, de legañas de musgo, de pestañas quebradas.
La boca pozo seco, con aliento cruel, con lengua mutilada, con dientes quebrados.
Las palabras prestadas, collage de recuerdos, de inventos oportunistas.
Las manos pretenciosas, torpes, que atrapan con ansiedad impuesta, con dedos como puntillas.
Los abrazos huecos, con brazos de humo negro, con desesperanza disfrazada.
Piernas que no se mueven, pies que no sostienen, caderas que no bailan.
Sangre contaminada, que contagia, que no contiene, que no conserva pulso.

Un alma esclava de la mente, atrapada en círculos como cinturones de castidad, en imágenes en blanco y negro, esclava de una rebeldía incoherente, destructiva, sin esencia.
Vivir en el autoterrorismo de las propias ideas, indiscriminadas, anárquicas, perpetuamente amotinadas en una cárcel de puertas abiertas.

"La vida son dos días", me digo, y a veces parecen una eternidad.

29 abr 2010

Ahora soy yo

Hoy no me da miedo esta página que dibujo con cada uno de mis dedos.
No tengo miedo a decir cuanto quiero quererte, cuanto quiero mirarte tanto tiempo como exista en mi universo. Mirarte pausadamente, mirar dentro de ti que es lo mismo que mirar en todos y cada uno de mis rincones. No tengo miedo al exceso de tu presencia porque el exceso no existe en este encajar de piezas, sutil, intenso, fluido, tan natural como respirarnos con las manos.
No quiero que cubras ninguna de mis necesidades, que seas perfecto para mi o que cumplas mis expectativas. No tengo expectativas. No caben cuando bailar contigo se convierte en un instante que el reloj traduce en horas.
Me colma este vivir cada segundo sin pensar mas allá que en el día que llegará en pocas horas. No sueño con viajar contigo, ni con vivir contigo, ni con presentarte a mi seres queridos. Porque este amor no merece menor respeto que el que puede brindarte el mejor de mis sueños surrealistas, el mejor de mis cantos.
A tu salud dedico mis mejores momentos de paz.

“Tan poco tuya que ahora soy yo y nunca fui tan de nadie”

31 ene 2010

La Tarambana Domesticada

El tiempo que aletea inconstante cuando la hierba busca en mi sangre un sitio donde dormir la siesta. Jan Garbarek se quedó para siempre en mis dieciocho años, en Los Caños. Los cucos me despertaban a dúo con las chicharras mientras, con la resaca, intentaba contar cuantos orgasmos tuve la noche anterior.
La luz dolorosamente brillante del sol, el arrullo del mar mezclado con la cinta de cassette, que luchaba por seguir girando contra el freno de los granos de arena. Porros y más porros. Esa lucha de sensaciones: La plenitud y el vacío ambos a partes iguales. Tú ausente de amor para mí, pleno de deseo para ambos.

Dedos de plátano, renqueando, ocultando, tanteando medias verdades. Escribiendo con los ojos cerrados, con pulsos rítmicos y automáticos.
¿Como sería mi mundo sin el bullicio de mi azotea?
Esperando una paloma envuelta en hojaldre y la droga, la convulsa distorsión del sonido de las sílabas en mi boca, en mi frente. El corazón salta, queriendo salir del congelador. “¡Déjame salir de una vez! ¡Los cristales de agua perforan mi cuerpo tan lentamente que moriré sin darme cuenta!” “¿Y no es mejor así, morir sin enterarse? Corazón que no despierta, corazón que no siente”.

Cómo exprimir las ganas de soñar como sueñas con soñar a mi lado. Como sueño con hablarte en sueños para exhalar lo que me bulle, para que sea más fácil, para que tengas tiempo para arrascarte la barbilla y decidir a cual de mis muslos agarrarte como un niño perdido en el bullicio. Soy una tarambana domesticada, por eso me es tan fácil saber como joderte, como amarte, como ignorarte, como llamarte y que vengas, porque solo somos dos tarambanas, tú salvaje, yo domesticada.
Y tengo que cerrar los ojos para vomitar mis ganas de soyarme las rodillas contra la hierba fresca.
La luz del halógeno bajo las sábanas de flores cuando a veces solo quiero dormir y dormir.

8 ene 2010

Lagartija


Pateando la taza de té con los labios, palpando las flores con el ombligo y oyendo como el alma se escapa por mis agujeros.
¿Sabías que soy un colador?
Un tamiz de huecos desiguales.
Se avecina la erupción del siglo y ando como un tapir asustado buscando donde esconder la nariz.
Porque los sueños a veces asustan tanto que preferirías ser esponja bajo el mar.
Pero no, no puedo evitar seguir dibujando imágenes de mis muñecas atadas como entrega al olvido de todo lo externo que me conforma. Como símbolo de puertas abiertas a lo que en esencia soy.
Tan confusa cuando soy yo, tan segura cuando soy quien me invento.
Cada calada que doy es un segundo más que pasa sin sentir el calor que anhelo.
Una lagartija aterida en el quicio de la ventana esperando que llegue el sol de tu aliento para poder moverme de nuevo.

2 nov 2009

Amo a Erik Satie

La arena de cristal sube y baja por mis pulmones. A cada golpe de tecla, Satie me recuerda que respirar no es fácil. Ni llorar tampoco. Reír sin embargo está mas ensayado pero la risa no es de fiar. Ries para ocultar la verdad, reprimes, oprimes, encarcelas lo que querrías decir o hacer en vez de reír cordialmente, socialmente, educadamente.
Querría atar tus manos a mi cintura para que dejaran de hablar y así liberar a tus ojos del humo del miedo. Sé quien eres, sé de que color eres, sé a que hueles y también sé que solo quieres tumbarte sobre mi vientre mientras el sonido del mar ocupa tus vacíos.
Arrastrar la mano por tu cabeza, desenredar tus pensamientos con los dedos, llegar al cuello suavemente y posar el calor de mi mano sobre tu nuca. Un calor que se expande y reconforta toda tu espina de ser anfibio, mitad armonía, mitad grito.

Y digo, y escribo, y el vacío se amplifica. Todas mis palabras habladas, escritas, pensadas, se desvanecen como ceniza de muerto lanzada al acantilado.

9 oct 2009

La Mujer Tornado

La Mujer Tornado iba envuelta en un blanquecino manto de viento arremolinado por donde quiera que fuera. La espiral nacía de sus pies y ascendía, cubriéndola, hasta el infinito.

La Mujer Tornado siempre iba despeinada, o muy bien peinada hacia arriba, porque su pelo se torneaba con su remolino haciéndolo ascender con una forma cónica y puntiaguda, como un Buddha tailandés. Ciertamente le daba un toque místico.

La Mujer Tornado, allá donde pisaba dejaba su reluciente huella porque con la fuerza de su centro repelía toda la basura que encontraba a su paso. Era incluso perseguida por amas de casa, niñitas pijas y maniacos compulsivos de lo brillantes que quedaban aceras y pasos de cebra.
Lo único que si pisaba en incluso absorbía con su ciclón eran las hojas de los árboles, porque mientras estas ascendían por su espiral ella se sentía mas silvestre.

Os preguntareis, ¿la Mujer Tornado siempre era la Mujer Tornado? Claro que no. La Mujer Tornado tenía su refugio, como todos. No era el salón de su casa, ni la cocina, ni el dormitorio, en los que no había un cuadro que no estuviera fuertemente pegado a la pared. No había cortinas, manteles ni pañitos varios que estarían siempre por el suelo.

Era el desván, arriba del todo, donde nada se oía, donde la madera olía a sapiencia y las telarañas hacían de espejo al sol. Nada mas posar su talón en las tablas del suelo, su tornado se deshacía como un suspiro de alivio, su pelo caía sobre su espalda en una trenza tubular y sus ojos se abrían un poco más, sonrientes y relajados.

Allí, la Mujer, leía, miraba al techo, cantaba canciones y escribía poemas sobre cielos con nubes, lagos calmos y hojas que la hacían sentir bien.

5 oct 2009

Algodón

Un cordón de suave algodón blanco sale de mi pezón izquierdo directamente hacia el tuyo. Tiene una suave capa de pelusa que recuerda a la mantita de la infancia.
Es posible cortarlo, claro que si, de hecho ya ha sufrido varios tijeretazos pero también es posible pegarlo de nuevo fácilmente. Solo se necesita un poco de saliva caliente y dulce, un lametón en cada cabo y ¡voila!, ninguno de los dos recuerda ya donde estaba el roto.

8 jun 2009

¡Mírame!

¡Mírame! Estoy aquí congelada en el tiempo, esperando. Nada en mi avanza ni retrocede. Nada en mi se mueve, ni un músculo, ni un pelo, ni una escama de mi piel escapa del estatismo. Una brizna de paja vuela hacia mí pero no llega a tocarme, no puede hacerlo. Nada puede romper mi quietud. Ni el viento osa rozarme. Ni la música se atreve a inmutarme.

¡Mírame! ¿Crees que cerraré los ojos y me rendiré? ¿Crees que el tiempo hará mella en mí? ¡Por miles de años puedo estar aquí! En la nada, fría, con los ojos abiertos, esperando. No envejeceré, no respiraré, nada vivirá en mí hasta que me mires.
Y cuando lo hagas, cuando ilumines mi imagen pétrea con tu mirada, entonces y solo entonces, con un solo movimiento de mis párpados, el calor dará color a mi rostro y por fin podré dormir en paz.