10 mar. 2008

Sueño recurrente

Cruje en la noche la puerta que se abre despacio.
Al oírla me alerto.

No puedes ser tú después de dos años. No puedes ser porque cambié la cerradura para evitar arrebatos. Nadie más la tiene.

Me quedo quieta bajo las sábanas respirando fuerte y con los oídos amplificados.
Pasos suaves y extraños avanzan sin dudar hacía mi cuarto. Se acerca, se inclina hasta mi oído y me susurra "Tranquila"
Noto el roce de la seda contra mis parpados mientras me los venda.
Se cuela bajo mis sábanas y al sentirlo contra mí sonrío porque ya se quién es.

Es aquel sueño erótico recurrente que a fuerza de pensarlo se hizo materia.

7 comentarios:

Gelbros J3 dijo...

Ante un dulce sueño hecho realidad, solo puedo decir "enhorabuena".

Pero tengo una objeción, y es que este tipo de cosas, únicamente a fuerza de pensarlas, no se hacen materia (¡doy fe!)

Será que has sabido combinar otros ingredientes de un modo mágico... Ya nos pasarás la receta ;)

Diáfana dijo...

Ummm, no se, no se.
Puede que traduzca la receta al lenguaje de los mortales y la venda por internet.
Creo que sería buen negocio.

A ti te haré un precio especial.
Mi receta por unos pases a Cuervolandia con menú incluido y visita a las oficinas de los gerente.
¿Que te parece?

Gelbros J3 dijo...

Trato hecho ^^

loki vinodelfin dijo...

Esa quietud ante lo que llega marca los pasos que te recuerdan. Un sueño erótico? Creo que lo hubiese dejado en el aire, para la imaginación. Buscando un misterio que la mente del lector lo acabe por redondear. Pero ya sabes, no me hagas caso que ya sabes como soy. Besos de loki vinodelfin.

Diáfana dijo...

Me gusta colocar con cuidado la guinda sobre el pastel.
Un guinda, roja, redonda, que al morderla cruje y revienta llenándote la boca de almíbar.
Cada uno pastelea a su manera.

Gabriel dijo...

Hay que perseverar, sobre todo en la fantasía. Has hecho muy bien en hacerte la dormida para poder agarrar al sueño ése, desprevenido. Seguro que ya se queda para siempre. Sólo te pedirá que sigas soñándolo.
El final redondea el relato. Como las guindas.

Isa dijo...

Excitante relato que me ha dejado subiendo la montaña. Está muy bien acabado, pero imagino llegar a la cumbre de ese sueño entre tus renglones. ¿Te animas a subir a la cima?, mejor dicho, ¿a frasearlo hasta el final?
De todas maneras el relato en sí no necesita nada más para ser bueno. Era sólo una idea para que se convirtiese en relato erótico.