3 sept. 2009

Tirando Millas

Abro la puerta del coche que ruidosamente se despereza. Me acomodo en su asiento viejo con funda casera y lo arranco con cuidado rogándole que hoy sea amable y haga un esfuerzo más. El crujir de su anatomía me suena a complicidad. El volante arde, abrasa, pero mis manos están dispuestas a perder un poco de piel en agradecimiento.
Antes de comenzar el camino no puede faltar la selección de música que escogimos con esmero, estudiando las posibilidades de cada kilómetro.
Dejo el cuaderno y el lápiz en el asiento de al lado por si me asaltan las ganas de hablarte. Una llamada a través del carbón.

Y tiro millas. Quiero seguir la ruta que planeábamos pero no aseguro que cambie de opinión por el camino. Uso tus gafas de sol, las que olvidaste en el salón la última noche de pasión y desconcierto. El aire caliente golpea mi piel y su efecto secante alivia tanta lágrima vieja y aburrida, y por eso sonrío, tontamente, dulcemente, burlándome de mí.

Suena el primer tema, “Crazy”. Suerte que nunca aprendí ingles y por eso para mi es el motor perfecto de arranque. Me trae sabor a verano a la boca, a recuerdos de tiempos en los que con cinco mil pesetas te tirabas quince días en la playa sin más objetivo que simplemente estar, ser, vivir.

La siguiente canción “I Was Hopping”, suena a tristeza resignada, a encuentro después de mucho, a reproches fláccidos y a camino polvoriento. Quizá pensaste que oírla me pondría melancólica para así hacerme necesitar tus besos y que estos me supieran a bálsamo.

Sade canta “This is no Ordinary Love”, y ciertamente puede ser cualquier cosa menos ordinario. La intención es clara. En ese tramo de la carretera el amor me desbordaría en forma de deseo, me retorcería en mi asiento y te pediría por favor, (¡Por favor!), que pararas y me amarás con fuerza a la sombra de un eucalipto.

Y cuando llega el turno de “Mal Intento” recuerdo con gracia como por fin me dejaste elegir una que fuera en español. Esta letra si la entiendo muy bien y reflexionando ahora en el sentido de este rosario de canciones, quizá aquí yo pretendía que dudaras, que no te acomodaras en la seguridad de tenerme y que la pereza emocional no se instalara en tu cuerpo. Y como no hay nada como una de cal y otra de arena mi siguiente imposición fue “Que bueno, Que bueno” para bambolearte con un “Te quiero/y lo que mas echo de menos/ es que no te quiera mas/ de lo mucho que te quiero”

Con los primeros acordes de “In the Wating Line”, prepararía mi garganta y mi alma para cantártela tal y como aprendí a hacerlo, de memoria, de oído, imaginando lo que dice porque tú con paciencia me la tradujiste y como mi voz inflamaría tu corazón que palpitaría con fuerza en tu cuello, amándome hasta dolerte.


Hecho el asiento hacía atrás y apoyo el cuaderno y el lápiz contra mi pecho. No se cuanto hace que paré a escribirte a la sombra de este puente de hormigón (por aquí no hay eucaliptos).
Creo que me he perdido, o no. Quizá nunca estuve tan convencida de donde estaba mi centro.
El calor me obliga a respirar con la boca abierta y me da sueño. Puede que una siesta no sea lo mas aconsejable en este lugar, a estas horas y con esta temperatura pero, siguiendo únicamente lo que dicta mi deseo, cruzo los dedos para dormir profundamente sin soñar.


1 comentario:

ALR dijo...

Calidad, calidad y calidad... esto va mejorando por momentos. Ameno y tierno. Enhorabuena.