11 dic. 2009

Mi niña

Siento en mis rodillas a mi niña. La acuno
Me esfuerzo por cantarle la nana que nos libere del dolor pero las palabras tropiezan en mis dientes y me las trago de nuevo.
Sacudo el polvo de su vestidito de flores, estiro sus volantes y arreglo el lazo de su espalda.
Ya sé, has pasado demasiado tiempo encerrada en ese rincón oscuro del laberinto pero todos dicen que nunca es tarde.
No me mires así amor mío. Esa piel blancoazulada no es real. Estás aquí conmigo y si no lo estás yo inventaré la pócima infalible que te traiga a mí lado de nuevo, para que me cantes con tu risa, con tu locura, con tus gritos nerviosos. Secaré esas lágrimas rojas, esos mocos rojos y con ellos pintaré tus labios azules.
Pósate en mi pecho, cariño, y llora si tienes que llorar. Estaré día y noche velando tu llanto hasta que el dolor se vaya a la mierda para siempre.
No dejaré que te falte mi mano, unas cosquillas o un cuento cuando lo necesites.


2 comentarios:

nadia dijo...

:) que alegria que cuides a esa niña maravillosa!! abrazo tamaño madagascar

p.d. me encanta!!!

Gabriel dijo...

Qué bien escrito, mujer, qué bien escrito; me emociona hasta la última palabra.