3 ene. 2008

No se si hablas de mi. Yo si hablo de mi...y de ti

Quizá sólo sea un juego.
¿La respuesta?
Esto es un tablero de ajedrez.

Unos avanzan como peones kamikazes y otro retroceden con miedosa prudencia.
Unos dan pasos hacía adelante de forma arrolladora y exagerada sin mucho pensar y otros dan un paso atrás para tener más perspectiva, estudiar la posible estrategia, o esperar que le llegue la “inspiración divina”
Y vamos cambiando de fichas con cada jugador que se nos sienta enfrente. ¿En mi tablero retrocedes mientras en otros avanzas?

¿Qué más da?

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La verdad es que es muy probable que a pesar de sentirme, de saberme dulce y generosa quizá lleve puesto el disfraz de león sin darme cuenta, quizá no me lo quité aquél día que me lo propuse y aún lo lleve puesto.

Yo voy por la vida creyéndome golondrina y no paro de sorprenderme al ver a todos huir corriendo asustados.
Yo sonrío y sonrío pero debe ser que mi sonrisa suena a rugido porque todos sonríen temblando escondidos tras las esquinas.

Quizá la respuesta sea que no soy golondrina ni soy león que más bien soy águila.

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Yo sola, sin que nadie me lo diga, cojo la cuerda, me la hecho al hombro y empiezo a tirar del carro sin mirar si es viejo, nuevo, si esta deteriorado o quizá flamante. Sólo cojo la cuerda y empiezo a tirar porque algo dentro me dice que lo haga.

Y el caso es que empiezo con orgullo y fuerza, sintiéndome poderosa, voy arrastrando el peso con una sonrisa, utilizando todas las herramientas que he encontrado por el camino y sigo tirando pacientemente convencida de que tengo posibilidades de llegar al destino marcado, que estoy haciendo un bien para ambos.

Tiro y tiro y las fuerzas se van mermando, y miro atrás y no veo bien de lo que estoy tirando, hay como niebla, pero me digo que no debo parar, que yo puedo con este esfuerzo, que mi intuición dice que el contenido del carro de verdad merece la pena.

Y tiro y tiro y empiezo a notar con el sudor resbala por mis ojos y ya no se si es sudor o son lágrimas de desesperación porque no doy con la estación anhelada pero no paro, no me dejo vencer.

Entonces, en algún momento mi dolor de pies, de gemelos, de manos, de hombros, se traduce en una ira contenida llamada orgullo. Un orgullo que me dice que tanto esfuerzo merece como poco un vaso de agua para poder continuar el camino, que quizá el carro no quiera ser tirado, que en verdad lo cogí sin permiso porque no puede ser que nunca vea la estación de destino, no puede ser que algo que prometía ser divertido se convierta en algo tan agotador y cruel.

Es el momento en que paro, casi sin aliento, tiro la cuerda al suelo, pongo las manos sobre mis rodillas e intento coger aire para recuperar las fuerzas.
Es cuando mi rostro se endurece y parece perder brillo, color y vida.
Es cuando pienso que quizá me equivoque otra vez, otra vez derroché energías inútilmente porque no puede ser que todos los carros del mundo no sepan jugar a dejarse arrastras por el prado azul, no puede ser que todos tiren en dirección contraria.

Me rindo. Me escondo en mi nido, miro hacía abajo y en la soledad de esta cornisa donde vivo intento despojarme de mis pensamiento para encontrar nuevos caminos que explorar.

Cómo última reflexión antes de dormir, mientras el sol cae en el horizonte y el viento del norte azota mis alas me pregunto si sabías, si en todas las ocasiones que lo dije o lo pensé te diste cuenta de que yo no quería amarrarte a la puerta de mi cortijo, no quería ser tu propietaria, no quería….

Sólo pretendía dar un divertido paseo por el prado, jugar un rato a juegos reparadores de heridas, retozar en la hierba, mirarnos a los ojos, reírnos como idiotas y luego, tras un largo beso, despedirnos hasta el próximo domingo de excursión al campo.

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No te dejes, no pienses, no preguntes, no des más vueltas en círculo hasta vomitar. Cierra los ojos de una puta vez y lánzate al vacío, abre tus inmensas alas y ¡vuela!, no necesitas más tiempo, el tiempo se agota cada segundo que pasa ¡¡¡VUELA DE UNA PUTA VEZ!!!

4 comentarios:

Ciro dijo...

Hola soy Ciro.
por como escribes no eres león
eres belleza pura.
Y si puedes sigue tirando y cuando llegues al prado azul quedate todo el tiempo.

Diáfana dijo...

:) Gracias Ciro.
Bienvenid@.

Besos

Anónimo dijo...

Hola Diáfana, me he dado una vuelta por tu blog, y he disfrutado mucho lo que leí. Mal dijiste que eras mala (redundancia obliga) con esto de escribir: reconsidera tus pensamientos, porque sos muy buena.
Seguiré pasando por aquí camino al conventillo donde duermen los personajes, que, como sabes, gustan de extasiarse con las letras. Un saludo.
Narrador Errante

Diáfana dijo...

Hola Narrador Errante. Me alegra mucho verte por aquí.
Pásate cuando quieras que serás bien recibido y ¡ala, a disfrutar!