6 jun. 2009

Tu estabas

Mis pensamientos, al igual que el humo del cigarro revolotea con el viento, suben suavemente, o caen en picado, o hacen remolinos directo a mis ojos haciéndolos llorar o se escabullen entre las piedras tintineantes del móvil que cuelga de mi ventana.

Mis divagaciones releen de memoria nuestras conversaciones, juegan a adivinar el nombre de las plantas de la vecina o simplemente hacen una lista de cosas por hacer.

No se si te acuerdas, pero un día nos encontramos por casualidad, nos sonreímos con ganas y pasamos la tarde tonteando conscientemente. Luego, de forma espontánea, decidimos hacer un viaje a un sitio tranquilo. Nos fuimos a Málaga a una finca de permacultura a aprender a cultivar la tierra con cariño dándole las gracias por sus regalos. Nos bañamos en el río, comimos fruta recién cogida con nuestras manos. Charlábamos sin parar sobre lo asombroso de nuestro encuentro. Hubo silencios y risas, besos y caricias, recitales lunares y estrellas que bailaban para nosotros. ¿No te acuerdas?

Quizá solo fueron pensamientos, divagaciones o sueños míos, pero tú estabas.

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