29 mar. 2010

Receta


Si la decepción asoma por la puerta, cierra corriendo.
Espía por la mirilla. Se paciente. Por mucho que amenace, patalee o ponga caritas acabará por marcharse.
Puede que haga como el desamor, aparcando a la puerta de tu corazón, quizá en doble fila alegando que solo estará un momentito. Observa si viene con su mochila cargada de provisiones. Una fiambrera de frustración, unas rebanadas de deseos rotos y un litro y medio de lágrimas.
Si es así, siéntate en el sofá, coge un libro de filosofía oriental, pon tu música triste favorita y tomate tu tiempo.
No olvides el chocolate.

5 comentarios:

Gabriel dijo...

Mírala por la mirilla mientras se va y verás cómo, además, a ti te viene la risa. Con tu receta a fuego lento, cualquiera puede mandarla al mismísimo carajo. Donde debe estar.
Un beso.

La pecera muy feliz del Major Tom dijo...

Desde la torre Eiffel donde pude aparcar de momento mi nave, creo que acabo de leer tu mejor texto... Pero ¡cuidado! ¿no estarás entrando por el pasillo que tenías enterrado y del cual intentaste sacarme en mil ocasiones?
La decepción solo asoma si esperas algo. Pero cuando asumes profundamente que esto no es el paraiso..nuevas puertas se abren.


Un abrazo,
Major Tom

Aurora dijo...

Qué sabia eres.
Qué bonita también.

Aurora dijo...

Sabia receta.
Linda niña quien la recomienda.

Aurora dijo...

Sabia sugerencia. Me encantó.
Abrazo de cacao y besos con sinfonía oriental.