18 may. 2010

Camaleón

Ascender por tu brazo, como un camaleón cuidadoso, arrastrando el vientre por tu piel, cosquillearme en tu vello, sentir latir la sangre que nos une, escalando suave hasta tu hombro fuerte, abrazarme a tu cuello con mis patas de reptil, mirarte con mis ojos saltones, asomarme a tu oreja, susurrar quien soy, ¿te acuerdas de mí?, no es la primera vez que repto por su brazo derecho, que me siento en tu hombro derecho a esperar que gires la cabeza y que me veas tumbada sobre mi tripa, observando nuestro perfil donde se dibuja nuestra herencia, las pestañas largas y negras, la nariz desafiante, la sonrisa burlona, ¿te acuerda ya?, haz un esfuerzo y mírame, aunque solo sea a uno de mis ojos inquietos y esta vez no me sacudas de nuevo como a un ser repugnante, esta vez observa dentro de mi y reconoce quien soy, ese trozo de ti que se perdió por el abismo de los malos intentos, porque solo pinté mi piel de escamas para ser a tu imagen y semejanza, con tu mismo color, tu mismo olor, tus mismos miedos.

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