22 jun. 2010

Para que buscar la lluvia

Para qué buscar la lluvia con la mano extendida si en breve las nubes del techo nos peinarán la piel. Explicas que pasa en tu ceja cuando pregunto a la ventana cuanto queda para otra porción de vida, pero entre estertores de sustancias milagrosas que saben a naranja quemada, en tu carne se posa la duda que llevabas guardada en la chaqueta. Cantas mariposas, lloras insectos, nadas en el vacío y quizá nunca naciste aunque gritarías si te lo dijeran.
Callo y mi boca inventa gestos que rasgan la soledad. Con la lengua dibujo símbolos en el viento que atan mi pelo a una estrella rota.
Podemos cubrirnos el cuerpo de un manto de luz amarilla pero seguirá escociendo y de la herida nacerá el frío de la razón que plegará nuestras piernas contra el pecho, que late y no late, que respira y no respira, que siente y miente, y muere y no muere.
En una fuente seca riego mi garganta y mientras la noche cae, yo caigo en mi propio olvido.

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