21 jun. 2010

Destierro

Desde una mente entornada, un consciente desvarío, me doy el lujo del sueño lúcido. Me permito imaginar, viajar en mi tiempo y en mi espacio. Destierro de este, mi sueño presente, a todos los hombres de mi vida. Agradezco sus actuaciones y lo que aprendí de ellos por mérito propio. No destierro al padre del que aún no quiero despedirme.
Sueño, con el permiso de mi razón y con la atención de mi corazón, con unos labios pequeños y finos, rosados y dulces que danzan descompensadamente, improvisadamente con los míos.

Hoy es el día de la no realidad, del momento inventado a medida y sin medida.

Mis dientes de un blanco roto por paisajes de tabaco. Tus dientes de amarillo sol. Mi saliva tímida y a escondidas. Tu lengua exigente e insegura.

Hoy es el día del beso largo como una tarde de domingo.

Destierro también el miedo a perderme en mi mundo, a no saber volver, a hablar en un idioma que solo existe en mi frente.
No hay esperanza en el miedo. No quiero realidades cargadas de angustias y es por eso que huyendo del miedo, cobardemente, sin enfrentarlo, hallo el equilibrio del encuentro sin aspavientos, la sencillez como meta, la alegría calma, la naturalidad como vestimenta. La consciencia de que huyo y así encuentro el modelo sin reglas que busco desde la infancia.

No quiero que profundices en mi mirada, que agarres mi corazón metiendo tu mano desde mi pupila. Prefiero solo soñarlo. No sabría que hacer con tanta emoción, con tanto amor. No se amar sin doler, no se dejarme amar sin temblar de miedo, sin temer dejar de ser yo.
No me culpo, ni me engaño. Me lo digo abiertamente. Huyo de la pasión, tengo fobia al enamoramiento, y me dirán que he de enfrentar mis temores, que debo mirarme cara a cara. Y yo digo que mientras huyo he sabido construir un hogar donde habitarme tranquila y donde hay hueco para alguien como tú.

Pienso, y solo pienso, y ahora solo lo escribo, que estás a años luz de entender que está ocurriendo en este tiempo que vivimos. Un tiempo que parece estanco, que parece de aislamiento, que parece dar la espalda al resto de posibilidades del mundo exterior y que sin embargo yo saboreo a cada segundo. Guardo cada matiz en mi paladar para cuando ya no quieras brindarme tu presencia. Encierro en frascos de palabras cada lección, cada vivencia, cada canción para olerlas con una sonrisa cuando esta aventura simple, sencilla, se muera en el tumulto de los deseos.

Volarás alto o bajo, eso solo dependerá de ti.
Yo soplaré y soplaré para que tengas viento a favor en tu despegue.
Puede que llore
No me verás hacerlo.
Acepté desde el principio los límites de tu ser como acepto mis propios límites. Y de esa aceptación nació la experiencia que marca un antes y después en mi encuentro con los hombres que aún han de cruzarse en mi camino.
El peaje será alto, mucho mas alto que antes de ti.
No les será fácil plantar semillas en mis sueños.

Quizá no sea tan erróneo, como dice la teoría, el huir de la emoción desbordante como huimos de poner el dedo en la llama. Se que parece descabellado, pero, ¿y si por esta vez todos estáis equivocados menos yo?

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