19 jun. 2010

Requiem por un poema

He perdido un poema. No soy la primera ni la última que llora la pérdida de un instante en letras que parpadean. No recuerdo ni una de sus palabras y sin embargo su sabor aún vaga en mis manos. Un aroma de dulzura doliente, de pieles, de respuestas a preguntas que no se formulan en alto. Tenía el color del cielo que me besa cada tarde. Este trocito de cielo que tengo alquilado, que mimo con mis ojos, que comparto con seres a los que envidio por sus alas, por la sencillez de sus tiempos, de sus rutinas. Se movía como el viento en este verano suave y amoroso. Sonaba a canción en el oído, a rizo donde meter la nariz mientras huelo el aroma que te nombra. Se perdió sin remedio en un universo binario que no entiende de emociones. Sirva este último poema, sin forma por luto, como esquela al recuerdo de un hermano muerto al nacer.

2 comentarios:

Felipe dijo...

Hermoso. Una maravilla. Gracias.

Gabriel dijo...

Precioso y delicado. Un réquiem de delicadeza. Y muy bien escrito, qué coño. Gracias por el regalo.
Besos.