29 jun. 2010

Un lunes cualquiera

Desabroché despacio los pequeños botones de nácar.
Lo miré con ternura, queriendo desplegar todas mis ganas sobre su boca.
“No quiero follar, ya te lo he dicho”
Yo tampoco quería follar, quería hacer el amor, Una expresión de la que siempre renegué por cursi pero que en ese momento tenía un sentido claro y evidente.
Quería amarle despacio, con intensa y bella melancolía, como una canción de Nyman.

“Esto es demasiado complicado”
Y a mí, al oír sus palabras, me nacía una inmensa sencillez.
Quería amarle justamente en esa tarde de ese lunes cualquier, con la certeza de que los instantes caducan, como la pasión, como el amor.
Dejé caer el vestido que pareció desmayarse ante mi deseo, componiendo un ramo de flores dibujadas sobre el suelo. El lo miró buscando una instrucción a la que aferrarse, una respuesta a su zozobra.

Me quedé de pie, desnuda frente a él, sobre mis sandalias verdes.
Su mirada inquieta, sus manos danzantes, su boca en retahíla sobre no sé qué amor pasado. Poco me importaban a mí sus palabras. El sudor de su piel era el único lenguaje que podía y quería entender.
Luego, ante mi silenciosa quietud, calló largo rato.
Nyman seguía susurrándonos lo inevitable.

Miró de nuevo el vestido, luego el dedo pulgar de mi pie derecho, subió la vista hasta la lámpara de flecos, la golpeó con su mano izquierda y finalmente me miró a un ojo.
Sólo a uno.
Clavó su gesto en mí como un niño clava sus uñas en el mostrador de las chuches. Una gota brilló en su párpado, nacida de un miedo que se evaporaba cayendo a cámara lenta por su mejilla hasta precipitarse por su barbilla y morir sobre mi ropa.

Abrió los brazos y yo me derramé feliz y tranquila sobra su cuerpo, amándolo con todas mis ganas en aquella única y pequeña tarde de un lunes cualquiera.

2 comentarios:

aina libe dijo...

Bien resuelto. Enhorabuena. Me gusta.

Un abrazo.

Felipe.

Gabriel dijo...

Una delicia, porque el mismo relato explica, con todo el lujo de detalles, cómo quitarle la prisa al tiempo en un instante, ése que hace coincidir hacer el amor con follar.
Un beso.