4 jun. 2010

A veces los espejos tiemblan

A veces los espejos tiemblan
Ellos, que solo son pobres objetos sin alma, que no tienen otra labor que la de ser exactos e imparciales, tienen miedo a que la escarcha de tu mirada los parta en mil pedazos. Esa mirada oscura, opaca, afilada como una daga.

Otras veces una no sabe mas que decirse lo bien que hace las tostadas, lo bien que lía los cigarrillos, lo bien que canta o escribe, lo bien que hace reír, lo bien, en definitiva, que sabe besarse el culo.

Pero ocurre que llega un momento en que la nariz despierta enfadada y te recuerda que tu culo apesta como todos, que tu mierda no huele a rosas, como ninguna otra.
Y es entonces cuando los espejos vuelven a tiritar de nuevo.

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