4 oct. 2010

Mis dos mitades

Cuando me tocas grito. Grito con todas mis fuerzas, con desesperación, un alarido de bestia acorralada. Luego me doy cuenta de que mis labios están cerrados, cosidos el uno al otro y que solo yo oigo mis gritos. Entonces tu me abrazas y me dices “Umm, transmites tanta paz”

Pienso que quizá solo soy una sombra que acompaña a mi cuerpo y que yo, la sombra, la que escribe, la que siento de verdad, ve a mi cuerpo aquí al lado, con su piel suave, su sonrisa acogedora, regalando una paz que nace del vacío, mientras en mi negra silueta todo es desorden, estrechez y locura.
Mis dos mitades, el continente y el contenido, unidas por un solo punto pero nunca como una sola.

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